Nadie se había atrevido a señalar la grieta entre todo lo que pagaba y todo lo que no estaba dando.
Rodrigo iba a responder cuando llegó el doctor Vargas.
Entró por la cocina con su maletín, mirando el reloj, y se detuvo al ver la escena.
Inés al aire libre.
El cuaderno en manos de Rodrigo.
Lucía firme junto a la mesa.
«Preferiría revisarla adentro», dijo el médico casi de inmediato.
Rodrigo lo miró fijamente.
«Doctor, ¿cuántas veces en el último mes fue realmente necesaria la pastilla azul?»
Vargas vaciló un segundo.
«Con pacientes en esta etapa, la prioridad es evitar episodios problemáticos.»
«No le pregunté la prioridad», respondió Rodrigo.
«Le
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