La llamaron estéril, la humillaron en público y la rechazó hasta su propia familia. Pero cuando un guerrero apache llegó herido a su pueblo, nadie imaginó que él despertaría la vida que todos creían muerta en su vientre….

La llamaron estéril, la humillaron en público y la rechazó hasta su propia familia. Pero cuando un guerrero apache llegó herido a su pueblo, nadie imaginó que él despertaría la vida que todos creían muerta en su vientre….

El divorcio se tramitó con una rapidez que sorprendió incluso a los chismosos del pueblo. Fernando había encontrado rápidamente argumentos legales, respaldado por médicos que certificaron la incapacidad natural de Paloma para cumplir con sus deberes matrimoniales. En menos de dos meses, ella se encontró firmando papeles que la despojaban no solo de su apellido de casada, sino de su lugar en la sociedad respetable del pueblo.

Su propia familia, encabezada por su padre, don Esteban Herrera, un hombre rígido que consideraba que el honor familiar dependía de la reputación de sus hijos, la recibió con frialdad glacial. “Has traído vergüenza a nuestro apellido”, le había dicho sin mirarla a los ojos. “Una mujer que no puede dar nietos no tiene lugar en esta casa.” Su madre, doña Carmen, había llorado en silencio, pero no se atrevió a contradecir a su esposo.

back to top