Durante los días siguientes, mientras Paloma cuidaba de sus heridas, Aana comenzó a compartir conocimientos sobre plantas medicinales que no aparecían en ninguno de sus libros. Le habló sobre cómo la Artemisa podía calmar los dolores de mujer, cómo el té de hojas de frambuesa fortalecía el útero, cómo ciertas combinaciones de hierbas podían despertar fuerzas dormidas en el cuerpo femenino.
“¿Por qué me cuentas esto?”, preguntó Paloma una tarde mientras preparaban juntos una tintura según las instrucciones de él. “¿Podrías guardar tus secretos para ti mismo?” Aana se detuvo en su trabajo mirándola con una intensidad que la hizo sentir expuesta. “Porque veo en ti lo mismo que veo en la tierra después de una larga sequía”, dijo lentamente.
“Todo lo que necesitas para florecer está ahí, solo esperando la lluvia correcta.” Las palabras cayeron entre ellos como chispas en pasto seco. Paloma sintió algo despertar en su interior, algo que había estado dormido tanto tiempo que había olvidado que existía. No era solo atracción física, aunque eso también estaba presente, era el reconocimiento de que este hombre la veía de una manera que nadie más lo había hecho jamás, como una mujer completa con potencial no realizado, no como una mujer rota sin posibilidad de reparación. Pero con ese despertar llegó
también el miedo. Miedo de permitirse esperar otra vez. Miedo de abrir un corazón que había tardado años en proteger. Miedo de lo que el pueblo diría si sospecharan que estaba desarrollando sentimientos por el prisionero Apache, que se suponía debía civilizar. Una noche, mientras Aana descansaba en el pequeño cuarto que ella había preparado para él, Paloma se quedó despierta mirando las estrellas desde su ventana. Por primera vez en años no se sentía completamente sola.
La presencia de este hombre misterioso y sabio había traído algo a su casa que no había tenido desde la infancia. Conversación inteligente, respeto mutuo y la sensación peligrosa de que tal vez, solo tal vez, su historia no había terminado con el divorcio y la humillación.
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