En la piel, un tónico facial revitalizador: infusión de tomillo en agua destilada, añade unas gotas de aceite de oliva y aplica con algodón sobre acné o eczema. Para digestión rebelde, prepare un té con tomillo, jengibre y limón: hierve una cucharadita de cada uno en 300ml de agua, reposa y bebe post-comida; adiós a gases y espasmos. Y para un baño des contracturante, vierte una decocción concentrada (cuatro cucharadas en un litro de agua hirviendo) en la tina: sumérgete 15 minutos, deja que su aroma disipe musculares y renueve tu espíritu. Estas recetas, probadas por generaciones, convierten el tomillo en tu farmacia personal, económica y sin efectos adversos si se usa con moderación.
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