- Lava bien las ramas de apio para eliminar impurezas.
- Córtalas en trozos pequeños.
- Coloca el apio en la licuadora junto con el agua.
- Procesa hasta obtener un jugo homogéneo.
- Si deseas, agrega unas gotas de jugo de limón y un poco de miel.
- Cuela si prefieres una textura más ligera.
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