Entre los alimentos que más favorecen su aparición destacan los refrescos y las bebidas azucaradas. Su alto contenido de azúcar y sodio altera la composición natural de la orina, haciendo que los minerales se concentren y se adhieran entre sí. El resultado es un entorno ideal para la formación de cristales duros, que con el tiempo pueden convertirse en cálculos.
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