Simplemente dejó el teléfono donde estaba y siguió con su rutina… como si no hubiera pasado nada.
Pero dentro de ella, algo cambió para siempre.
Esa noche, no pudo dormir.
Miraba al techo, recordando cada momento, cada palabra, cada promesa. Todo parecía falso ahora. Todo.
Pero en lugar de enfrentarlo, tomó una decisión diferente.
Quería la verdad.
Y no una verdad a medias… toda la verdad.
Al día siguiente, María actuó como siempre. Sonrió, habló con normalidad y fingió no sospechar nada. Javier no notó nada extraño.
Pero María ya estaba observando.
Durante varios días, siguió cada detalle. Sus horarios, sus excusas, sus movimientos. Y finalmente, descubrió un patrón.
Cada jueves.
Javier salía más tarde.
Y siempre iba en la misma dirección.
Ese jueves, María decidió seguirlo.
Su corazón latía con fuerza mientras conducía a distancia. No quería ser vista. No quería cometer errores.
Javier llegó a un barrio que María nunca había visitado.
Leave a Comment