El color tiene un efecto directo en la percepción y en las emociones. Diferentes tonos pueden hacer que un espacio parezca más grande, más pequeño, más cálido o más frío.
Los estudios en psicología del color muestran que el entorno visual puede influir en:
- el estado de ánimo
- la sensación de descanso
- la concentración
- el estrés
- la comodidad
Por eso, en decoración se recomienda elegir los colores según el uso del espacio y no solo por gusto.

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