Hasta hace poco, se pensaba que el cerebro se apagaba en cuestión de segundos tras la muerte clínica. Sin embargo, investigaciones recientes han revelado que, en algunos casos, el cerebro sigue mostrando actividad durante un periodo que va de 5 a 10 minutos e incluso más, tras un paro cardíaco confirmado.
Sí, aunque el corazón se haya detenido y no haya respiración, el cerebro aún genera ondas eléctricas similares a las de una persona despierta o en un estado de sueño lúcido. Esto se observó en estudios realizados en hospitales de Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. Los pacientes declarados clínicamente muertos mostraron patrones cerebrales conscientes y organizados, como si su mente siguiera viva por unos momentos más.
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