Cuando dormimos, el cuerpo está en un estado de reposo:

- la presión arterial es más baja
- el pulso es más lento
- los vasos sanguíneos están más relajados
Al despertar, el organismo necesita unos segundos para adaptarse al cambio de posición.
Si te levantas de golpe, la presión puede cambiar rápidamente y provocar:
- mareo
- sensación de debilidad
- aumento repentino de la frecuencia cardíaca
En personas con hipertensión o enfermedad cardíaca, estos cambios pueden ser más importantes.

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