No existe un color que nunca deba usarse en casa, pero sí hay tonos que pueden generar incomodidad si se utilizan en exceso o sin tener en cuenta la iluminación y el espacio.
Las advertencias que circulan en internet suelen exagerar o mezclar creencias culturales con consejos de decoración.
La mejor elección no depende de supersticiones, sino de cómo se siente cada persona en su propio hogar, porque al final, el color correcto es el que hace que el lugar resulte tranquilo, cómodo y agradable para vivir.
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