Rara vez hablo de lo que pasó. Incluso ahora, me parece irreal. Pero para entender lo que pasó, hay que entender la situación en la que me encontraba. Estaba sobreviviendo, no viviendo. Respiraba, pero apenas.
La casa se sentía mal sin ella. Demasiado silenciosa. Demasiado ordenada. Demasiado vacía.
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