No hay una respuesta universal. Lo importante es entender cómo reacciona tu cuerpo, cuál es tu objetivo de salud, y qué combinación te hace sentir mejor.
¿Quieres antioxidantes al máximo? → Café negro.
¿Buscas confort digestivo? → Leche vegetal o deslactosada.
¿Amas lo cremoso sin culpa? → Alternativas sin azúcar y sin lactosa.
¿Estás en ayuno o dieta cetogénica? → Café solo o con MCT.
La clave está en tomar decisiones conscientes. Tu café puede ser un aliado de tu salud… o una molestia innecesaria. ¡Haz que cada sorbo cuente!
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