Esa misma tarde cancelé las transferencias automáticas.
El pago del alquiler.
La tarjeta adicional.
El seguro del coche.
Todo.
No por venganza.
Por respeto propio.
Si no debía “meterme” en sus vidas…
Tampoco debía sostenerlas.
Me acosté con el corazón pesado.
Pero en paz.
Leave a Comment