Otra forma muy precisa es abrir el huevo y olerlo. El huevo en mal estado emite un olor fuerte, desagradable y sulfuroso, muy fácil de identificar. Si tienes dudas después de la prueba del agua, rompe el huevo en un recipiente separado antes de mezclarlo con otros ingredientes.

¡Nunca lo huelas directamente desde la cáscara! Si está podrido, el olor será muy penetrante.
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