Los ácidos grasos omega-3 de las sardinas son los mismos que se encuentran en cápsulas carísimas de aceite de pescado… solo que aquí vienen en su forma natural, sin procesamiento.
Estos aceites:
- Reducen el colesterol “malo” (LDL) 🩸
- Aumentan el colesterol “bueno” (HDL)
- Disminuyen la presión arterial
- Evitan la formación de coágulos
- Protegen contra infartos y derrames cerebrales
Un estudio de la European Journal of Clinical Nutrition reveló que las personas que comen sardinas al menos dos veces por semana reducen hasta en un 30% el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
💡 Consejo:
Si las comes en lata, elige las que vienen en aceite de oliva o agua, no en aceites vegetales refinados.

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