Con el paso de los años, muchas personas adoptan una postura encorvada sin darse cuenta.
Caminar mirando hacia abajo o con los hombros caídos aumenta la presión sobre la columna y puede causar dolor en el cuello y la espalda.
Los fisioterapeutas aconsejan mantener la cabeza erguida, los hombros relajados y la mirada al frente.

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