Es cierto que los gatos aman el calor corporal. Su temperatura ideal es ligeramente superior a la humana, por lo que una cama tibia resulta atractiva.

Sin embargo, si el motivo fuera exclusivamente térmico, bastaría con una manta o un rincón cálido. El hecho de que elija tu cuerpo o tu proximidad directa indica que el componente social también es relevante.
El calor físico y el emocional se combinan.
4. Marca territorio de forma sutil
Los gatos poseen glándulas odoríferas en mejillas, patas y flancos. Al frotarse o dormir junto a ti, están impregnando el espacio con su olor.
Este comportamiento no es agresivo ni posesivo en sentido humano. Es una forma de señalización que dice: “Este lugar es seguro y forma parte de mi entorno”.

Al compartir cama, estás siendo incluido dentro de su territorio emocional.
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