El huevo es un producto perecedero. Aunque su cáscara lo protege, con el tiempo su contenido comienza a deteriorarse. Si se consume un huevo caducado o contaminado, puede provocar:

🔹 Malestar estomacal
🔹 Náuseas, vómitos o diarrea
🔹 Infecciones bacterianas como salmonella
🔹 Mal sabor o malos olores en los alimentos preparados
Además, a diferencia de otros productos, el huevo no siempre muestra señales visibles de estar en mal estado, por lo que aprender a evaluarlo correctamente es esencial.
🔍 El método del vaso con agua: la prueba infalible
Este es el método casero más exacto, confiable y utilizado en todo el mundo para comprobar la frescura del huevo. Solo necesitas un recipiente con agua (preferiblemente profunda) y seguir estas observaciones:

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