“¡No subas a ese taxi!” — La advertencia que me salvó la vida

“¡No subas a ese taxi!” — La advertencia que me salvó la vida

Ese día debía ser perfecto.

Mi hija me había regalado el viaje de mis sueños.
Un destino que siempre quise conocer… y que pensé que nunca podría permitirme.

Tenía la maleta lista, los documentos en la mano y el corazón lleno de ilusión.

El taxi ya estaba esperando frente a mi casa.

El conductor no bajó.
Solo encendió las luces y tocó el claxon una vez.

Ezoic

Me acerqué.

Puse la mano en la puerta.

Y entonces…

—¡NI SE TE OCURRA SUBIRTE A ESE AUTO!

Me giré sobresaltada.

Mi vecino, Don Ernesto, salió corriendo desde los arbustos, pálido, agitado, con los ojos llenos de miedo.

—Ven… ven rápido a mi casa —me dijo casi susurrando—. Hace una hora vi algo… y no me gustó nada.

Sentí un escalofrío.

—¿De qué hablas?

—Solo ven.

Miré el taxi.

El conductor seguía sin moverse.

Sin saludar.

Sin mirarme.

Algo no se sentía bien.


🏠 Lo que mi vecino había visto

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