El famoso “jet lag” afecta más a los adultos mayores que a los jóvenes. Los cambios de zona horaria, la alteración del sueño y la confusión en lugares desconocidos pueden causar desorientación, ansiedad o incluso episodios de confusión mental (delirium senil).
Un viaje largo puede alterar los ciclos naturales del cuerpo y provocar problemas cognitivos temporales. Por eso, los expertos sugieren viajar dentro de horarios y destinos compatibles con el ritmo natural del adulto mayor, priorizando viajes dentro del mismo huso horario.
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