Permanecer muchas horas sentado en un avión, tren o autobús puede provocar problemas circulatorios como trombosis venosa profunda (TVP) o incluso infartos en personas mayores.
El envejecimiento hace que la sangre circule más lentamente y que las venas sean menos elásticas. Esto, sumado a la deshidratación típica de los vuelos, eleva el riesgo de coágulos.
Los médicos recomiendan caminar cada cierto tiempo, hidratarse y usar medias de compresión en vuelos largos. Pero lo ideal, si tienes más de 70 años, es optar por viajes cortos o con escalas que permitan moverse y descansar el cuerpo.
Viajes y transporte
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