En muchos hogares, dormir del lado izquierdo se considera cómodo, natural y hasta recomendable. Pero en el caso de los adultos mayores, esta posición puede convertirse en un enemigo silencioso del corazón.
Dormir sobre el lado izquierdo puede provocar una compresión directa sobre el corazón. Este órgano queda “aplastado” entre el pulmón y la caja torácica, generando una carga adicional en su funcionamiento nocturno.
El corazón trabaja constantemente. No descansa ni un segundo. Pero durante el sueño, debería disminuir su ritmo para permitir que el cuerpo se regenere. Si dormimos sobre el lado izquierdo, el corazón tiene que esforzarse más, elevando la presión y alterando su ritmo normal.
Esta presión afecta a arterias importantes, puede modificar el flujo sanguíneo e incluso interferir en la oxigenación cerebral, lo cual en personas mayores puede derivar en mareos, fatiga al despertar o incluso riesgos de accidente cerebrovascular (ACV) a largo plazo.
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