Los cargadores no fueron diseñados para estar conectados 24/7. Cuando los dejas enchufados constantemente, los componentes internos se desgastan más rápido:
Condensadores que envejecen
Puntas que se sulfatan
Cables que se calientan sin necesidad
Y cuando más lo necesitas, el cargador ya no funciona como antes: se recalienta, carga más lento o simplemente deja de funcionar . Lo peor es que muchos compran uno nuevo sin saber que lo arruinaron por este mal hábito.
Guarda tu cargador en un lugar fresco y seco cuando no lo uses, y verifica cada semana si presenta daños físicos visibles.
Leave a Comment