Hay plantas que no necesitan presentaciones rimbombantes porque su fama las precede desde hace siglos. El neem es una de ellas. En muchas culturas, especialmente en la India, no es solo un árbol, es una especie de farmacia viviente a la que se acude cuando el cuerpo duele, cuando la piel se irrita o cuando la fiebre amenaza con quedarse. Su sabor amargo es legendario, pero quienes lo han probado saben que esa amargura es, precisamente, la señal de que algo poderoso está ocurriendo dentro de ellos.
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