La Viuda Negra. La alpinista más escandalosa de la historia

La Viuda Negra. La alpinista más escandalosa de la historia

Shantal Maduid estaba parada en la cima del K2, la llamada montaña asesina, sin poder ver absolutamente nada. Había quedado ciega por los niveles extremos de radiación ultravioleta y ahora no tenía ninguna posibilidad de descender por sí sola desde los 8600 m de altura. No había nadie cerca para ayudarla. Aterrada, Shantal se escondió dentro de una cueva de nieve y poco a poco comenzó a morir.

¿Alguien la encontraría? ¿Alguien arriesgaría su propia vida para salvar a la viuda negra del alpinismo? Esta es la historia de la notoria alpinista francesa Shantal Madui, una mujer que vivía caminando al filo de la navaja.

A los 5 años, los padres de Shantal se mudaron de París a un pueblo en Los Alpes. Shantal quedó fascinada con las montañas. A los 15 años comenzó a escalar. Rápidamente obtuvo la certificación como guía de montaña y conquistó las rutas más difíciles de Francia. A los 22, Chantal quedó en tercer lugar en una competencia de escalada en hielo, superando a los mejores alpinistas de Europa, todos ellos hombres.

Tras este logro fue aceptada en la Federación Francesa de Alpinismo y Escalada y el nombre de Chantal Madui comenzó a resonar entre la comunidad montañanista. Pero lo que esa comunidad no imaginaba era lo que se escondía detrás de su dulce sonrisa. Cuando Chantal escaló el Hascarán, el pico más alto de los Andes del Norte con casi 6 m de altura, descendió en Parapente.

Uno de los montañanistas que la acompañaba quedó tan impresionado que de inmediato la invitó a unirse a su expedición al monte Everest. A los 27 años, Shantal decidió conquistar la montaña más alta del mundo. Aunque falló en su intento, ella decidió que de ahí en adelante solo escalaría 8000es. Tenía las habilidades, el entrenamiento y una capacidad excepcional para aclimatarse a las altitudes extremas y enfrentar todos los desafíos que estas conllevan.

Pero había algo más, su belleza. Shantal era atractiva, carismática, divertida, accesible y, sin duda muy sexy. En esa época, el alpinismo seguía siendo un mundo predominantemente masculino y la encantadora francesa no pasaba desapercibida en los campamentos de escalada. Y claro, Shantal sabía cómo usar ese poder.

Le gustaba volver locos a los hombres a su alrededor y no dudaba en provocarlos. Durante su segundo intento de conquistar el Everest, dos montañistas estaban tan desesperados por llamar su atención que se retaron a pelear y empezaron a lanzarse piedras. Pero Shantal solo les prestaba atención cuando eso le convenía. Jamás cargaba nada pesado en su mochila.

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