Matos soltó una carcajada aún más fuerte.

Matos soltó una carcajada aún más fuerte. —¿Siete años? —repitió—. Entonces ya deberías saber dónde estacionarte… no aquí. Ferreira cruzó los brazos, disfrutando el espectáculo. —A ver, señora —dijo—, deje…
back to top