A casi todos nos pasó alguna vez: estiramos la mano para saludar, tocar una perilla o incluso rozar a otra persona y, de repente, sentimos un pequeño chispazo eléctrico que sorprende y hasta provoca una reacción involuntaria. Aunque suele ser inofensivo, el fenómeno despierta curiosidad y muchas preguntas. ¿Por qué ocurre? ¿Tiene que ver con nuestro cuerpo, con el ambiente o con la otra persona? La respuesta no es misteriosa ni paranormal, sino que está completamente ligada a la física, la electricidad estática y ciertas condiciones del entorno.
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