1. El color: Tu primer control de calidad
El color de la carne es el indicador más rápido de su frescura y del tipo de animal que te están vendiendo.
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Vacuno (Res): Debe tener un color rojo brillante o cereza. Si ves que la carne está de un tono marrón oscuro o tirando a verdoso en los bordes, desconfía; ya lleva demasiado tiempo expuesta al aire.
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Ojo con la grasa: La grasa de la res joven debe ser blanca o cremosa. Si la grasa es intensamente amarilla, pertenece a un animal viejo (cuya carne suele ser más dura) o no se ha conservado correctamente.
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Cerdo: La carne de cerdo fresca es de un color rosa pálido o rosado suave. Si está demasiado blanca, puede estar excesivamente lavada o llena de agua; si está grisácea o marrón, ya no es fresca.
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Pollo y aves: El pollo fresco debe verse rosa claro o blanquecino. La piel puede ser más amarilla según la alimentación del ave (pollo de corral), pero la carne nunca debe verse gris, morada ni con manchas oscuras.
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