Seguramente alguna vez te has topado con esas cositas raras pegadas en la pared y has pensado que simplemente era un poco de pelusa o suciedad acumulada.
Son pequeñas, discretas y casi no se mueven, así que es muy fácil pasarlas por alto mientras descansan en techos o rincones oscuros de la casa.
Pero, ¡sorpresa!, no es mugre. En realidad, se trata de un insecto muy particular llamado polilla porta estuche, o conocida técnicamente como Tinea pellionella.
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