A los 108 años sigo sentado cada mañana en mi cocina preparando mi propia comida. No vivo en una residencia, mi memoria continúa clara y nunca he seguido dietas complicadas. A lo largo de mi vida aprendí que la
salud no depende de modas, sino de hábitos simples que se repiten todos los días.
Hoy quiero compartir los alimentos naturales que han formado parte de mi mesa durante más de un siglo. No son superalimentos caros ni productos milagro. Son comidas reales, accesibles y llenas de sentido común.

Leave a Comment