Yacía inmóvil, escuchando su propia respiración y lo que estaba sucediendo justo a su lado.
Darius estaba despierto.
Lo sentía con todo su cuerpo, con todos los nervios.
Se quedó quieto, pero su respiración era desigual, cautelosa, no como si estuviera durmiendo.
The minutes stretched into something that felt like hours.
Kiana didn’t move, keeping her eyes closed.
Todo dentro apretado en anticipación.
Now, she thought.
Now something is going to happen.
And it did.
Darío cuidadosamente, casi sin sonido, apartó la manta.
La cama crujió ligeramente bajo su peso.
He froze, apparently checking if she had woken up.
Kiana breathed steadily, deeply, feigning sleep.
Se levantó, caminó hacia la puerta y la cerró silenciosamente detrás de él.
Pasos en el pasillo.
The squeak of a floorboard.
The click of the bathroom lock.
Kiana opened her eyes.
La oscuridad era densa, pero podía distinguir los contornos de los muebles, la ventana, el aparador, las paredes.
Su corazón latía constantemente, casi con calma, pero sus manos temblaban ligeramente mientras los levantaba y los apretaba en puños.
A muffled voice came from the bathroom.
Darius was speaking softly, in a half whisper, but the walls were thin—very thin.
“Mamá, ¿estás lista?”
Una pausa.
Estaba escuchando a la Sra. La respuesta de Sterling.
“Escribe el PIN. 3‐8‐0‐6. La tarjeta está en su bolso. El negro Midwest Trust uno. Tómalo todo. Tiene más de ciento veinte mil allí”.
Kiana cerró los ojos.
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