«Si algún día el pavo real regresa, significa que la verdad ya no puede permanecer escondida.»
Miré a mi abuela.
—¿Quién es este hombre?
Ella cerró los ojos.
—Es tu padre.
Sentí que me faltaba el aire.
—¿Mi padre? Pero tú siempre me dijiste que murió antes de que yo naciera.
Mi abuela comenzó a llorar.
—Te mentí.
Antes de que pudiera preguntarle por qué, alguien llamó a la puerta.
Toc. Toc. Toc.
Mi abuela se levantó aterrorizada.
—No abras.
Miré por la ventana.
Un hombre de unos sesenta años estaba parado frente a la casa.
Y llevaba en la mano un pequeño medallón con el mismo símbolo del pavo real.
Mi abuela susurró:
—Es él.
Abrí la puerta.
El hombre me miró durante varios segundos.
Luego dijo:
—Has crecido mucho.
—¿Quién eres?
El hombre tragó saliva.
—Me llamo Daniel.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
—¿Eres mi padre?
Daniel bajó la cabeza.
—Sí.lksr
Mi abuela apareció detrás de mí.
—Después de tantos años… ¿por qué has vuelto?
Daniel respondió:
—Porque ya no me queda mucho tiempo. Y antes de morir necesito contarle la verdad.
Entramos todos en la casa.
Daniel miró el mantel del pavo real.
—Tu abuelo descubrió algo hace treinta años.
—¿Qué?
—Una cuenta bancaria secreta. Había una gran cantidad de dinero perteneciente a tu familia.
Mi abuela negó con la cabeza.
—No era solamente dinero.
Daniel continuó:
—Tu abuelo descubrió que alguien había estado robando dinero de la empresa familiar durante años. Cuando intentó denunciarlo, recibió amenazas.
—¿Quién lo estaba haciendo?
Daniel miró a mi abuela.
Leave a Comment