En mi propio cumpleaños, mi esposo me mandó un corazón mientras llevaba a mi hermana menor “enferma” a su casa; lo que no sabía era que yo ya los había visto besándose, ya había pedido las cámaras del restaurante y antes del amanecer encontraría cargos de hoteles, cenas falsas y una empresa fantasma que podía hundirlos frente a toda mi familia.

En mi propio cumpleaños, mi esposo me mandó un corazón mientras llevaba a mi hermana menor “enferma” a su casa; lo que no sabía era que yo ya los había visto besándose, ya había pedido las cámaras del restaurante y antes del amanecer encontraría cargos de hoteles, cenas falsas y una empresa fantasma que podía hundirlos frente a toda mi familia.

Y ninguno de los 2 imaginaba lo que acababa de encontrar.

PARTE 2

Diego jaló una silla y se sentó a mi lado sin pedirme permiso. Sofía se acomodó frente a mi mamá, con los ojos brillosos y las manos juntas, interpretando a la hija asustada que tanto le funcionaba desde niña.

—Mariana —empezó Diego, bajando la voz—, lo de anoche fue un error emocional. No tienes que destruir a la familia por 1 momento de confusión.

Solté una risa seca.

—¿Un momento? Gabriela guardó 3 videos del estacionamiento. Y además encontré $684,000 pesos en gastos sin justificar.

La cara de Diego perdió color.

Sofía intentó tomar mi tablet.

—Eso es información de la empresa —dijo.

Moví la tablet lejos de sus dedos.

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