El becado volvió diez años después en helicóptero, y los que se burlaron de él quedaron mudos
Se abrazaron.
No fue un abrazo largo.
Pero todos lo sintieron.
Había respeto.
Había gratitud.
Y había una historia que muchos en esa terraza no conocían.
—Usted me salvó más veces de las que imagina —dijo Nicolás en voz baja.
—Tú te salvaste solo, muchacho. Yo solo te recordé que podías.
Alguien murmuró:
—¿Quién es exactamente?
—Nicolás Reyes. Iba con nosotros.
—¿El becado?
—Sí.
—¿Ese llegó en helicóptero?
En menos de dos minutos, media terraza estaba buscándolo en internet.
Primero una persona.
Luego otra.
Luego otra.
Álvaro vio a Pablo sacar el móvil y quedarse quieto.
—¿Qué pasa? —le preguntó.
Pablo no respondió.
Solo giró la pantalla.
En una revista digital de negocios aparecía una foto profesional de Nicolás.
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