El primer James Bond de la gran pantalla

Connery debutó como el agente 007 en Dr. No, estrenada en 1962. Su interpretación combinó elegancia, dureza, ironía y seguridad, características que se convirtieron en la base del personaje durante las décadas posteriores.
Después protagonizó From Russia with Love, Goldfinger, Thunderball, You Only Live Twice y Diamonds Are Forever. También regresó en 1983 para Never Say Never Again, una producción ajena a la serie oficial de Eon Productions.
Su versión de Bond ayudó a transformar una serie de novelas británicas en una franquicia cinematográfica internacional. Incluso quienes prefieren a otros intérpretes suelen reconocer que Connery estableció la imagen, el tono y la presencia física asociados con el personaje.
Los productores de la saga afirmaron tras su muerte que su interpretación “revolucionó” al personaje y fue fundamental para el éxito de la franquicia.
Una carrera mucho más amplia que James Bond
Aunque James Bond fue su personaje más famoso, Connery trabajó en numerosos géneros y colaboró con directores como Alfred Hitchcock, John Huston, Brian De Palma y Steven Spielberg.
Entre sus películas más conocidas se encuentran Marnie, The Man Who Would Be King, The Name of the Rose, Highlander, Indiana Jones and the Last Crusade, The Hunt for Red October, The Rock y Finding Forrester.
En 1988 recibió el Óscar como mejor actor de reparto por su interpretación del policía Jim Malone en The Untouchables, dirigida por Brian De Palma. La Academia conserva el registro oficial de aquella victoria.
También recibió el BAFTA Fellowship en 1998 y el premio del American Film Institute por toda su trayectoria en 2006. Estos reconocimientos reflejan que su legado no depende únicamente de las películas de Bond.
Cuándo se retiró de la actuación
Connery redujo progresivamente sus apariciones públicas después de abandonar el cine. Su último papel importante en imagen real fue en The League of Extraordinary Gentlemen, estrenada en 2003.
Posteriormente participó con su voz en el proyecto animado escocés Sir Billi, pero ya llevaba una vida retirada, principalmente entre las Bahamas y otras residencias familiares.
Por eso, cualquier fotografía suya durante la década de 2010 despertaba gran interés. Llevaba años sin protagonizar películas y rara vez aparecía en eventos públicos.
La escasez de imágenes recientes también facilita que fotografías antiguas vuelvan a circular muchos años después y sean confundidas con una supuesta reaparición.
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