Héctor Villaseñor.
El fundador del conservatorio donde Valeria soñaba tocar.
Don Ernesto bajó la voz.
—Su abuela no fue cualquier mujer. Elena Vargas fue la primera violinista que ayudó a Villaseñor a rescatar sus partituras durante su exilio. Esta pulsera no es una joya, señorita. Es parte de la historia musical de México.
Salí del taller con la pulsera rota en una caja de terciopelo.
Ya no llevaba solo enojo.
Llevaba una verdad capaz de destruir la arrogancia de toda mi familia.
Cuando llegué al departamento, tenía doce llamadas perdidas de Rodrigo.
El último mensaje decía:
Vamos para allá. Y más te vale tener una explicación.
Miré la caja sobre la mesa.
Por primera vez en años, no tuve miedo de abrirles la puerta.
PARTE 3
Llegaron el jueves a las seis de la tarde, golpeando mi puerta como si el pasillo también les perteneciera.
Miré por la mirilla.
Rodrigo estaba pálido, con el cabello desordenado y la camisa mal abotonada. Mónica traía los ojos hinchados, pero aún maquillados con esa precisión de quien llora pensando en cómo se verá después. Valeria venía atrás, cruzada de brazos, con una mezcla de fastidio y miedo que no lograba ocultar.
Abrí.
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