Silencio absoluto.
Luego:
—“Diego merece una mujer con más fuego.”
Vi cómo algunas personas se llevaban las manos a la boca.
La madre de Diego cerró los ojos, devastada.
Y Mariana…
Mariana se puso de pie de golpe.
—¡Eso está sacado de contexto!
Pero ya era demasiado tarde.
Porque Diego dio un paso al frente.
Y frente a nuestras familias, frente a todos los invitados, dijo con voz firme:
—No. Lo que está fuera de lugar es que usaras nuestra amistad para manipular, mentir y lastimar a Valeria.
Mariana lo miró como si todavía esperara que él la eligiera.
No lo hizo.
Seguridad se acercó discretamente.
—No pueden hacerme esto —susurró ella, temblando—. Yo lo amo.
Y por primera vez, sentí pena por ella.
Porque entendí algo terrible:
Mariana había confundido obsesión con amor durante tanto tiempo… que terminó destruyéndose sola.
La sacaron del salón mientras algunos invitados evitaban mirarla.
Fernanda comenzó a llorar.
Paulina bajó la cabeza.
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