Cálculo.
Alejandro miró a Joaquín, luego a Valeria, luego al celular sobre la mesa con Bruno conectado. Al final, sus ojos cayeron sobre la carpeta negra frente a Mariana.
Entendió que aquello no era una pelea de pareja.
Era un juicio sin juez.
—Voy a mostrarte varios documentos —dijo Mariana—. Quiero que me dejes terminar antes de hablar.
—Mariana, si esto es por algo que viste…
—¿Puedes dejarme terminar?
Su voz era baja.
Eso lo asustó más que un grito.
Alejandro tragó saliva.
—Sí.
Mariana abrió la carpeta.
Primero colocó los registros de acceso VIP.
16 entradas a nombre de Alejandro Montes en 6 meses. 10 invitaciones a Camila Robles. Todas vinculadas a la cuenta familiar Ibarra. Todas usadas mediante privilegios que Mariana le había concedido por ser su esposo.
—Estos documentos muestran que ingresaste a Camila Robles al sistema VIP del aeropuerto usando beneficios conectados a mi familia sin mi conocimiento ni consentimiento —dijo Mariana—. No es una opinión. Es un registro.
Alejandro bajó la mirada.
—Puedo explicarlo.
—Cuando termine.
Después vinieron los vuelos.
Fechas.
Horarios.
Puertas de llegada.
7 ocasiones en las que Alejandro dijo estar saliendo del país, mientras los registros mostraban que estaba entrando a México.
Mariana no adornó nada.
No hacía falta.
Alejandro palideció.
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