Cuando una publicación habla de fotos que “salieron a la luz”, puede sugerir que se trata de imágenes privadas. Eso es delicado.
Compartir fotos privadas sin consentimiento puede afectar la reputación, la seguridad y la privacidad de una persona. Incluso si la persona es conocida, no todo material personal debe convertirse en noticia.
Si las imágenes involucran menores de edad, el cuidado debe ser todavía mayor. UNICEF advierte que, una vez una foto de un niño se publica en internet, se pierde control sobre quién la ve y cómo se usa, y esa imagen pasa a formar parte de su huella digital.
Qué no se debe afirmar
No se debe afirmar que Gio hizo algo si no hay una fuente confiable.
No se debe decir que unas fotos “confirman” una acusación sin pruebas claras.
No se debe identificar a una persona solo por un apodo.
No se debe compartir imágenes privadas o humillantes.
No se debe inventar una historia para completar un titular incompleto.
No se debe confundir viralidad con verdad.
Una publicación puede tener miles de compartidos y aun así estar mal explicada.
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