La operadora había pedido a Graciela que permaneciera en la línea mientras enviaba la unidad. Graciela pensó que la llamada había terminado y dejó el celular sobre la mesa de la cocina.
Su voz se escuchaba clara.
—Con el folio del reporte nos alcanza. Cuando Valeria regrese, le decimos que la próxima vez llamamos al DIF. Así se le quita lo respondona.
Luego apareció la voz de Paola.
—¿Y si se enoja y deja de ayudarnos con el dinero?
Graciela soltó una risa seca.
—No se atreve. Le da pánico quedar como mala hija. Y si metemos a Rodrigo, menos. Siempre ha tenido miedo de que le quiten a la niña.
Paola dudó.
—Renata ni se cayó fuerte.
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