Las probabilidades no eran buenas.
La noche anterior, Andreas no durmió ni un minuto.
Se quedó junto a su cama.
Sosteniéndole la mano.
Como siempre lo hacía.
—¿Tienes miedo? —le preguntó Sofía.
“Si.”
“Yo también.”
“Entonces tendremos miedo juntos.”
Sofía.
Y cierra los ojos.
La operación fue un éxito.
Y Andreas fue la primera persona que vio al despertar.
—Te lo dije —le susurró.
“Qué;”
“Que envejeceremos juntos”.
Los años seguían pasando.
Su cabello se volvió blanco.
Sus pasos se hicieron más lentos.
Sus manos se arrugaron.
Pero nunca dejaron de resistir.
Cuando.
En su 78º aniversario de bodas, toda la familia se reúne para celebrarlo. Comida casera
Los niños.
Los nietos.
Los bisnietos.
Cuatro generaciones bajo el mismo techo.
En un momento dado, su bisnieta más pequeña se acercó y preguntó:
“Abuelo, ¿cuál es el secreto para permanecer casados durante 78 años?”
La habitación quedó en silencio.
Todos esperaban la respuesta.
Andreas miró a Sofía.
Él sonrió.
Y él dijo:
“No hay ningún secreto.”
Los niños rieron.
“¿Entonces cómo lo lograste?”
El anciano presionó suavemente la mano de su esposa.
Y él respondió:
“Cada mañana me despertaba y la volvía a elegir”.
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