Para Maysa Rosales, la vida no ha sido fácil. Obtuvo reconocimiento mundial porque era una de las mujeres más gordas del mundo: pesaba 499 kilogramos. Su vida estuvo llena de controversia y, sin duda, de sufrimiento.
En este contexto, en 2008, se declaró culpable del asesinato de su sobrino Eliseo, quien resultó herido en la cabeza. Mayra dijo que accidentalmente lo aplastó con un brazo. Sin embargo, se descubrió que el niño fue asesinado por su propia madre, la hermana de Mayra, quien lo golpeó en la cabeza con un peine. Se culpó a sí misma porque no quería vivir debido a la depresión que sufría.
Por lo tanto, el mundo la conocía como «la asesina de media tonelada». Mayra Rosales, de 30 años, decidió cambiar su vida, borrar su nombre y comenzar de cero. «Me estaba muriendo; en las fotos antes de perder peso, se podía ver en mi cara que había abandonado».
No podía hacer nada solo. Incluso tuvieron que bañarla con «cubos».
Sabía que la única forma de salir de su depresión era perder peso. Luego se sometió a 11 operaciones, como el balón intragástrico, así como la eliminación del exceso de piel.
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