– Inflamación o aumento del tamaño del abdomen.
– Sensación de llenura con poca comida.
– Dolor o presión en la pelvis.
– Molestias frecuentes en la parte baja de la espalda.
– Necesidad de orinar con mayor frecuencia.
– Cambios persistentes en la digestión, como estreñimiento o gases.
– Fatiga sin una causa aparente.
– Disminución del apetito.
¿Por qué suele detectarse tarde?
A diferencia de otros tipos de cáncer, actualmente no existe una prueba de detección rutinaria recomendada para todas las mujeres sin factores de riesgo.
Además cabe destacar que los síntomas suelen parecerse a los de problemas digestivos, urinarios o ginecológicos comunes, lo que puede retrasar la consulta médica.
Los especialistas insisten en la importancia de conocer el propio cuerpo y no normalizar molestias persistentes que aparecen casi todos los días durante varias semanas.
Factores que pueden aumentar el riesgo
Aunque cualquier mujer puede desarrollar cáncer de ovario, algunos factores pueden incrementar el riesgo, entre ellos la edad, cuando se es mayor de 50 años, tener antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama.
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