No se ha comprobado mediante una fuente periodística confiable que los seis fueran encontrados abrazados.
Tampoco deben inventarse últimas palabras, conversaciones o decisiones tomadas por la familia antes del derrumbe.
La imagen del homenaje no documenta el momento del desastre.
No es correcto utilizar fotografías de los niños para crear historias diferentes, recaudar dinero sin autorización o dirigir a los lectores hacia enlaces engañosos.
La información sobre víctimas menores de edad exige cuidado especial, incluso cuando sus nombres ya han sido publicados por medios de comunicación.
Cómo verificar fotografías similares
Cuando una fotografía de una tragedia comienza a circular, conviene buscar los nombres que aparecen en las tarjetas conmemorativas o en el texto original.
También debe revisarse si la historia figura en medios locales del lugar donde supuestamente ocurrió.
Es importante comprobar la fecha. La fotografía de la familia Romero-Narváez corresponde a una tragedia ocurrida en junio de 2026 y a homenajes realizados posteriormente. No debería volver a publicarse dentro de varios años con la frase “acaba de ocurrir”.
Si un detalle impactante solo aparece en cuentas de entretenimiento, pero no en declaraciones familiares, reportes oficiales o medios presentes en la zona, debe presentarse como no confirmado.
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