El aceite de clavo no debe tratarse como una infusión. Es concentrado y puede ser tóxico si se ingiere en cantidades altas. En niños pequeños, la exposición al aceite de clavo puede ser especialmente peligrosa.
Puede causar náuseas, vómitos, irritación, daño hepático, alteraciones de coagulación, somnolencia, convulsiones y otros efectos graves si se usa mal. Por eso debe mantenerse fuera del alcance de niños.
Tampoco debe aplicarse puro en piel o mucosas. Los aceites esenciales requieren dilución, indicación y mucha precaución.
Errores comunes
El primer error es creer que el clavo “cura” infecciones, dolor dental, problemas hormonales o enfermedades crónicas. Puede tener compuestos estudiados, pero no reemplaza tratamientos.
El segundo error es tomar infusiones muy concentradas todos los días. Más cantidad no significa más beneficio.
Otro error es usar aceite de clavo puro en dientes, encías, piel o zonas sensibles. Puede causar quemaduras e irritación.
También es un error suspender medicamentos para diabetes, presión, anticoagulantes o antibióticos por usar clavo. Las especias pueden acompañar, pero no reemplazan.
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