“¿Dónde aprendiste todo eso?”, le pregunté una noche, mientras comíamos conejo que ella había cazado y cocinado.
“Cuando eres esclavo, aprendes muchas cosas. Debes prestar atención a todo el conocimiento posible sobre la diferencia entre sobrevivir y morir. Respetaba a los hombres que reparaban las carretas. Aprendí sobre plantas de las mujeres que recolectaban hierbas. Aprendí a cazar de mi padre antes de que lo vendieran cuando yo tenía 10 años.”
“Siento mucho lo de tu padre.”
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