Uno de los factores más conocidos es el embarazo. Durante esta etapa, el crecimiento del útero ejerce mayor presión sobre las venas de la pelvis, lo que puede dificultar el retorno normal de la sangre. Además, los cambios hormonales propios del embarazo pueden contribuir a que las venas se dilaten con mayor facilidad.
El estreñimiento crónico es otro de los factores que con mayor frecuencia se asocia con el desarrollo de hemorroides. Cuando una persona debe realizar esfuerzos repetidos al evacuar, la presión dentro de las venas del recto aumenta, lo que puede favorecer su inflamación con el tiempo.
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