Por último, los afectados no muestran un aumento de actividad en regiones cerebrales clave para desencadenar una reacción de defensa rápida, como la amígdala cerebral (una estructura con forma de nuez alojada en el interior del lóbulo temporal del cerebro), pero sí en otras áreas relacionadas con el control de las emociones.
La hematofobia suele aparecer en la infancia, la sufren con mayor frecuencia las mujeres y parece atenuarse con la edad. También puede ir asociada a otros trastornos de ansiedad, y su severidad y el grado de angustia que provoca en los pacientes no suele diferir de lo que experimentan otros fóbicos.
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