Esta planta es la caléndula, conocida también como maravilla. Probablemente la has visto más de una vez sin saber todo lo que guarda en su interior. Sus flores de tonos amarillos y anaranjados no solo alegran cualquier espacio, sino que concentran compuestos que han despertado el interés de especialistas en salud ocular.
La caléndula es rica en carotenoides, especialmente luteína y zeaxantina, dos sustancias que juegan un papel clave en la protección de la retina. Estos compuestos actúan como una especie de filtro natural que ayuda a reducir el impacto de la luz azul y del estrés oxidativo, dos factores que pueden dañar la vista con el paso del tiempo.
¿Por qué la luteína y la zeaxantina son tan importantes?
La retina, especialmente la mácula, necesita protección constante. Con la edad y la exposición prolongada a pantallas, luces artificiales y rayos solares, las células oculares sufren un desgaste silencioso. La luteína y la zeaxantina se acumulan precisamente en esa zona del ojo y funcionan como antioxidantes naturales.
En palabras simples, ayudan a neutralizar los radicales libres que pueden afectar la visión. Esto se traduce en un menor riesgo de desarrollar problemas como la degeneración macular relacionada con la edad, una de las principales causas de pérdida visual en adultos mayores.
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